Visita al cerro de San Isidro o Cuesta Grande

¡EN CONSTRUCCIÓN!

Hacer una visita a este cerro es algo imprescindible si pasas por esta zona. Con la suficiente información puede ser una visita muy completa y a un tiro de piedra de Migueláñez.

La Cuesta de San Isidro pertenece al término de Domingo García población vecina de Migueláñez. Se trata de una elevación ovalada que se alza desde los 910 m de altitud a la que se encuentra la meseta circundante hasta los 950 metro de altitud en su punto más alto.

Como llegar.- Si conocéis la zona no tendreis problemas en llegar desde cualquiera de los pueblos cercanos, Domingo García, Migueláñez, Ortigosa del Pestaño, Bernardos, Santa María la Real de Nieva, Miguel Ibáñez,...

Si no es así podeis consultar en cualquier buscador de rutas incluido en Google justo encima de estas letras.

Tambien podeis coger la carretera CL-605 (carretera de Arévalo) desde Segovia, hasta Santa María la Real de Nieva y allí coger el desvío hacia Ortigosa del pestaño. Una vez pasado Ortigosa continuamos en dirección a Migueláñez y ya no hay pérdida, el Cerro está a la vista en todo momento. Al llegar al cruce hacia Domingo García, hay que hacer la "raqueta" del mismo en dirección a dicha población, y seguidamente En las proximidades de esta desviación sale un camino con indicación "pinturas rupestres". Se puede dejar el coche en la caseta de información.

Este camino de tierra puede estar en malas condiciones, sobretodo en la época de lluvias, en esos casos es aveces aconsejable hacer la pequeña subida a pie.

Otra opción es dejar el coche aparcado en Domingo Gracía y asecender por un camino que sale del mismo, aunque esta es el acceso al cerro menos vistoso.

Distancia aproximada desde Segovia: 37,5 km

 

GEOLOGÍA DE LA ZONA.

 

Esta  elevación pertenece al llamado Macizo de Santa María la real de Nieva, que avarca unos 220 km2 con una forma mas o menos de elipse alargada de SO a NE y que constituye una singularidad en la continuidad de los característicos depósitos sedimentarios del borde meridional de la Cuenca del Duero, al encontrarnos de nuevo con rocas "cristalinas", es decir graníticas y metamórficas carcterísticas de la Cordillera Central.

En ella la domina la presencia de rocas metamórficas con bajo grado de transformación, pizarras, cuarcitas,... Debido a su cáracter pizarroso estas rocas vienen siendo aprovechadas como pizarra ornamental desde principios del siglo XX y en la actualidad todabía sigue siendo una industria de importancia, sobre todo en el área de Bernardos. Encima de las pizarras del cerro de San Isidro hay capas de cuarcitas en espesores de centímetros a decímetros que también han sido explotadas recientemente como piedra de construcción, cuyas canteras se distinguen aún.

Además de estas rocas de origen sedimentario, en el MSMRN hay rocas plutónicas, principalmente granitos y adamellitas, que contribuyen con su presencia a aumentar la singularidad de este conjunto geológico. Su distribución en la superficie también es peculiar pues lo hace según una banda estrecha y alargada en la dirección de eje mayor del macizo, es decir, de SO a NE. Puesto que aquí el relieve tiene poco gradiente, y la erosión fluvial no atraviesa rocas de este tipo.

Perfil de la ascensión a la Cuesta Grande
Perfil de la ascensión a la Cuesta Grande
Vista desde la ascensión a la parte alta del cerro.
Vista desde la ascensión a la parte alta del cerro.

Como nota peculiar de este macizo podemos señalar la existencia en él de rocas aparentemente de origen plutónico que presentan una marcada foliación como estructura planar interna. Su gran espesor y hasta su desarrollo a escala significativa en el macizo ha dado pie a diversas interpretaciones acerca de su origen sinedo una de las sosotenidas el de que corresponda a una roca milonítica que fuera originada en épocas post orogénicas por una falla lístrica en la dirección ya mencionada de SO a NE y con movimiento del bloque metamórfico hacia el Norte.

Desde la perspectiva de la morfología, el cerro de San Isidro se halla junto con otros puntos del macizo en que hay rocas cuarcíticas, en una elevación con respecto a la altitud que se hallan la mayoría de las rocas sedimentarias que le rodean incluyendo las capas apizarradas preordovícicas y las mesozoicas del Cretácico. Esta circunstancia puede ser interpretada al menos bajo dos suposiciones diferentes: o bien la erosión post Alpina que originó la superficie general dominante en la zona (cercana a los 920m) encontró una resistencia en las cuarcitas y las dejó más elevadas que su entorno inmediato, o bien este cerro es un testimonio del paleo relieve pre Alpino, ya anterior al sedimento cenozoico, cuya lenta exhumación y puesta al descubierto se está produciendo durante la erosión cuaternaria.

 

De todos las circunstancias que han podido acaecer durante el Cuaternario en esta zona la que quizás llama más la atención es la existencia de un recubrimiento de arenas blancas con tamaño muy bien seleccionado que recubre muchas áreas cercanas y una buena parte de la amplia Cuenca del duero. Todos los diversos autores que en diferentes tiempos y puntos de vista han estudiado esta arenas para las cuales Francisco Hernández-Pacheco acuño la denominación de "arenas voladoras", han concluido que su  origen es un proceso de transporte eólico.

Es decir que llegaron a dónde están transportadas por el viento y, como tales, forman a veces, como no, dunas de diversos taamaños que no son fáciles de observar pero que cuando se muestran no dejan de ser una sorpresa en medio de la Meseta.

No se han determinado con precisión su origen pero si se infiere que corresponden al depósito ocurrido durante una época de fuertes vientos, de tal intensidad y constancia que fueron capaces de ir puliendo y desgastando los fragmentos de cuarcitas que se encontraban aflorando y expuestos al viento en el suelo de diversas áreasde la Cuenca del Duero y de la MSMRN en particular, dñando lugar a cantos facetados con un desgaste evidente de su forma debido a la abrasión del viento cargado con partículas de arena.

El cerro de San Isidro, al igual que ahora, era una elevación que destacaba entonces en altitud de entre la planicie castellana, por lo que allí encontramos muchos más cantos facetados. Y debieron ser afectados sobremanera las superficies de las fracturas expuestas al aire por lo que el viento debió pulir su superficie dejando una película cuarzosa que las endureció y alisó produciéndolas un especial bruñido. Puesto que dichas superficies están orientadas con más proporción hacia el SE, es en las de esa orientación en las que encontramos más frecuencia de pulido.

Este proceso abrasivo eólico queda patente en San Isidro por la presencia de la misma en esas paredes de fracturas, dónde las partículas de cuarzo, pirita, etc. que contienen las capas han dado lugar a una abrasión diferencial con la formación de "colas" a sotavento de la dirección del viento dominante.

Estas colas de erosión diferencial  señalan con nitidez que en San Isidro sopló el fuerte viento desde O a SO y se adaptó a las formas locales del afloramiento pues dichas estructuras no están horizontales, sino que se hallan inclinadas de 30º a 40º, con movimiento del viento de abajo hacia arriba.

La elevación relativa de San Isidro respecto al terreno que le rodea explica que precisamente allí sea el lugar dónde más cantos ffacetados se encuantran, dónde más fracturas hayan quedado pulidas y, además da satisfacción al hecho de que asimismo sobre él no se hallan depositos de arenas "voladoras" que prácticamente le rodean.

 

LOS PETROGLIFOS DE SAN ISIDRO.

 

Algo muy característico de este cerro son los numerosos petroglifos (dibujos grabados en roca) de épocas paleolíticas, Edad de Bronce y medievales, que podemos encontrar en las paredes que forman los cortes verticales de las rocas pizarrosas.

Aunque sólo sea por la reiterada utilización en un amplio periodo de nuestra historia, el entorno del Cerro de San Isidro de Domingo García ocupa un papel protagonista entre los yacimientos arqueológicos de Castilla y León, papel que se acrecienta si tenemos en cuenta que son más bien escasos los lugares con representaciones artísticas del Paleolítico conocidos, o igualmente la rareza de los conjuntos de representaciones artísticas grabadas en la roca de época medieval.

El conjunto constituye uno de los yacimientos más importantes con grabados paleolíticos al aire libre en el interior peninsular. 

Puesto que las inscripciones se hallan muy distribuidas y mezcladas tanto en edad como en estilos, es sugerible pasar primeramente por el Centro de Interpretación de los Petroglifos (conviene ponerse de acuerdo con la asociación Apia para concertar la visita), que está abierto a modo de aula arqueológica en dicha localidad, pero además puede ser útil seguir la visita a través de varios paneles explicativos y maquetas se muestra la historia de los grabados.

 

En estos grabados podemos diferenciar dos técnicas:

 

Por un lado el rayado, que debió hacerse con un objeto duro y manipulable con punta resistente, quizás como una especie de estilete pero sin que se sepa cual era su constitución. Son motivos siempre de animales, dibujados por su contorno que se hace marcando trazos de uno o dos milímetros de profundidad y anchura, frecuentemente curvados. son rayas que están hechas con firmeza y decisión, tratando de hacer el dibujo con el menor número posible de líneas. Pero también encontramos algún ejemplo como el de un ciervo, en que tras esas primera delineación del contorno se hicieron haces de rayas paralelas o casi paralelas, tratando de provocar un efecto de volumen.

De los numerosos grabados del cerro, hay un total de 57 dibujos de animales realizados de esta manera. De ellos, el mayor número, con un 40%, corresponden a équidos, a los que siguen ya en menor proporción, los cérvidos, bóvidos, cápridos y también que hay que señalar la existencia de formas indeterminables (un 25%).

La mayoría de los dibujos representan al animal solamente por su perfil plano, pero es posible observar en algún caso trazas de algunos elementos que se ven "detras" de ese primer plano, sobre todo en las extremidades y orejas, pretendiendo con ello buscar una perspectiva tridimensional que supone una técnica más avanzada de figuración.

El autor o autores de estas figuras no tenían posibilidad de obtener un resultado satisfactorio a base de trazar y borrar, pues una vez hecho el rayado no era posible disimularlo ni hacerlo desaparecer. Así que, o bien antes del "definitivo" señalaban con algún material blando "lavable" el bosquejo del dibujo para luego rayar tomando aquel como guía, o bien se dibujó al primer trazo, sin más. El resultado es bastante perfecto, así que en cualquiera de los dos casos el autor, autora o autores tenían cualidades artísticas fuera de lo común.

este tipo de dibujos se han considerado antiguos y, por comparación de los estilos y de los motivos de sus dibujos, se han hecho corresponder con los tiempos solutrenses y magdalenienses, es decir de hace aproximadamente 20000 a 13000 a.C.

 

La técnica del picoteado o piqueteado, se hizo con impactos de un material al choque, sobre la película de pulimento que se ha marcado en los planos de fractura, haciendo "saltar" a aquel en el lugar del impacto y dejando ver debajo el tono más claro de la pizarra. Las figuras quedaron así contorneadas mediante la alineación de varios impactos aislados o señaladas en toda su área dejando la figura en relieve "negativo".

El picoteado del contorno, en el cerro de San Isidro sólo se ve en una superficie, que es la que primero se observa al llegar al yacimiento. Es una fractura vertical con dirección Norte - Sur, es decir no según la dirección dominante de la zona, y que tiene una altura de más de dos metros. Estaexcepcionalidad se ve significada sobre todo por la existencia de un picoteado que contornea la elegante figura de un caballo completo de aproximadamente 1x1 m. este petroglifo es el primero que se ve al llegar al yacimiento desde el aparcamiento habilitado subiendo por el camino habitual, está pues en un lugar quizás preferente. Su estudio ha llevado varios análisis de su geometría al equipo del Laboratorio de Estudios Prehistóricos de la UNED, ya que desde su primera por Gonzalo Quintanilla en 1970, no se había xaminado por expertos. Todas las indagaciones hasta ahora señalan a este caballo como algo excepcional desde el punto de vista de arte rupestre. Pero su examen nos puede ayudar también a conocer la historia de lo que aquí ha ocurrido por lo que es un objeto de extrahordinario valor científico.

en efecto, el picoteado con el que se contornea su figura y que es la única manera en que queda señalada, se debió practicar sobre una superficie pulimentada por el viento, ya que en otra superficie de fractura sin pulir no es posible hacer semejantes huellas de percusión e impacto.

Por tanto es posterior a una Fase Eólica que pulió los planos de fractura de este cerro, pero como quiera que este plano se halla orientado hacia el Este , ¿cómo se pulió si el viento provenía del oeste?. Si la fuerza del viento  fué suficientemente enérgica como para incluso bruñir las superficies a barlovento de su dirección principal, o si la orientación no era constante o forzaba a formar torbellinos que podrían originar esos mismos efectos en los planos orientados en todas las direcciones, entonces disponemos de posibles respuestas a esa pregunta.

Pero otra observación que hallamos de interés en este caballo es que el picoteado a su vez, el mismo casi cm2 de su superficie, está asimismo pulimentado pudiendose interpretar que el dibujo se hizo después de una Fase Eólica I y antes de otra nueva Fase Eólica II que afectó al picoteado.

La probable existencia de dos Fases Eólicas tan importantes en la zona aportan un nuevo interés a la interpretación de los petroglifos del cerro de San Isidro, y caen asimismo en el interés de contribuir al mejor conocimiento de la complejidad de los fenómenos relacionados con las "arenas voladoras". En efecto, para comprender y llegar a conocer todos los matices de este complejo fenómeno que tanta amplitud tiene en la cuenca del Duero, se tendrán que aplicar observaciones provenientes de muy distintos puntos de vista, metodológías y personas.

Cabe por último señalar que los autores de estas inscripciones han seleccionado sólo aquellas paredes naturales que además de las características antes señaladas estuvieran con cpreferencia orientadas hacia el SE, quizás por ser las más frecuentes o por estar mejor expuestas a los vientos y por tanto con una pátina mejor o más evidente. Curioso sin embargo, resulta señalar que, si para todo hay excepciones, en este caso aquí resalta la que ofrece la representación emblemática del yacimiento, la del caballo quizás paleolítico, que acabamos de mencionar y que está grabado sobre una superficie desde luego pulida pero orientada hacia el Este.

Los dibujos realizados por picoteado concentrado en áreas son los más evidentes de ver, y también quizás por ello son los primeros que se descubrieron. Además son los más numerosos. Sus temas son así mismo más variados, pues además de animales domésticos hay dibujadas figuras humanas en algunos casos aisladas y en los más de ellos en relación con los animales domésticos y en composiciones escenográficas de batalla, o al menos de lucha. También las hay más abstractas, de difícil o imposible interpretación , pues su carácter simbólico va más allá de cualquier objeto reconocible. Su edad puede variar desde la del Bronce a altomediorales.

Desgraciadamente también hay dibujos modernos y aún recientes, que emboronan, ocultan o rompen a todos los anteriores.

 

LA ERMITA DE SAN ISIDRO Y LAS TUMBAS ANTROPOMORFAS.

 

De esta ermita, hoy en ruinas, y que un día estuvo bajo la advocación del Santo Labrador, poco o nada sabemos en concreto, pues en el archivo parroquial de la población de Domingo García no existe otro dato respecto a la misma que un libro perteneciente a una Cofradía de labradores que en esta ermita existió.

En cuanto a la época en que fuera construida, nada sabemos, pero  si se puede asegurar que este se construyó siglos antes de ponerle bajo la advocación de San Isidro, es decir, que anteriormente existió para otro fin o destino. De hecho a simple vista se puede apreciar como si fueran dos edificaciones superpuestas. Pero existe otro dato, según cuenta Don Daniel Domingo en su libro "Domingo García", que prueba que antes de ser ermita de San Isidro fue otra cosa, y es una piedra artísticamente labrada con diversas figuras y labores, que unos jóvenes del pueblo encontraron haciendo una excavación hará ahora más de cuarenta años. Piedra que después de haber estado depositada en el pueblo varios años, pasó al Museo Arqueológico Provincial y que no hay duda es muy anterior al s.XVII, que es cuando se pudo poner la ermita bajo la advocación del Santo.

Por otra parte, tenemos el caso de los huesos humanos que con frecuencia han aparecido allí y que no hay duda que los cuerpos a quienes pertenecieron fueron sepultados con anterioridad a la existencia de la ermita de San Isidro, puesto que no podemos pensar que dichos restos fueran de miembros de la Cofradía que allí existió, ya que en 1622, fecha de canonización del Santo, como sabemos, ya existían libros parroquiales de eterramientos, y ni el libro de la Cofradía, ni tampoco en el de difuntos de la parroquia, dónde constaba en el asiento correspondiente  el sitio dónde quedaba sepultado el cuerpo, figura que ninguno lo fuera en la ermita de San Isidro.

MIRADOR DE LA CUESTA GRANDE.

 

 Otro punto importante de esta visita es poder admirar las vistas que desde lo alto del Cerro podemos divisar. Lo mejor es ascender a la parte más alta, dónde se encuentra un vértice geodésico.

 Aunque las vistas son muy buenas en cualquier época del año, se recomienda su visita en primavera por el mosaico de colores y el buen tiempo. En verano la panorámica será igualmente espectacular por sus tonos ocres, pero puede ser insufrible un día muy caluroso.

Desde el mirador podremos observar los pueblos de Domingo García al No a unos 750 m de distancia, Miguelañez al Norte-NE a 1,2 Km, Bernardos al NE a 2,5 Km, Miguelibañez al SE a unos 3 Km y Ortigosa de Pestaño al SO a unos 3 Km.

Por otro lado podremos disfrutar de las texturas del "mar verde" que ofrecen los pinares cercanos de la zona y por otro lado las estructuras parceladas e interminables de los campos de labranza.

Otro aliciente de este mirador para cuando se realiza un día depejado es intentar divisar los cerros del Tormejon en Armuña y el cerro de la Virgen del Castillo en Bernardos, cerros coronados por sus respectivas ermitas. Este echo de que estas ermitas junto con la propia se San Isidro se vean entre si ha dado pie a que algunos autores piensen en esta disposición con algo de curiosidad.

Lo único que con certeza sabemos es que existió una cofradía de labradores que fue fundada en el año 1728 y sus constituciones aprobadas por el Obispado de Segovia el año 1730.

Parece extraño que la Cofradía no fuera fundada fundada a continuación de reconstruir la ermita y ponerla bajo la advocación de san Isidro, si la ermita fue transformada cuando fue canonizado pocos años después, y el hecho cierto es que la cofradía fue fundada un siglo después, siendo este detalle el que hace dudar si la reconstrucción del edificio no se efectuaría a principios del siglo XVIII, cuando se fundó la cofradía, ya que es dificil hacerse a la idea de que estando la ermita un siglo antes, no se fundará en todo ese largo tiempo, dada la devoción que no hay duda tendrían los labradores por San Isidro en aquella época.

Estampas de la visita

BIBLIOGRAFÍA:

Excursión a: Domingo García y Santa María la real de Nieva (Segovia)

Arte en las Piedras.

Abril 2006

Autor: Carlos Martín Escorza

ISBN: 84-931531-2-5

(Accede al texto íntegro del autor aquí.)

 

DOMINGO GARCÍA (Datos arropados con cariño para la historia de mi pueblo).

Autor: Daniel Domingo Siete Iglesias

Segovia 1983

Depósito legal: SG 86/1983

ISBN: 84-300-9218-8

"VIENTOS Y ARENAS"

 

Por cortesía de la Sociedad de Amigos del Museo (SAM) podemos ofreceros un clip de presentación sobre el DVD "Vientos y arena". Un documental financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología FECYT y la Obra Social Caja Segovia en el que el geólogo del MNCN Carlos Martín Escorza nos conduce en un fascinante viaje hasta la formación de un entorno sorprendente y muy poco conocido de la Península Ibérica: los campos de dunas de Castilla y León, en las provincias de Segovia y Valladolid.

Si quereis ver el vídeo completo acceded desde aquí.

¡Próximo pase de la película Vientos y Arenas" en Migueláñez!

Cartel de la proyección del video en Migueláñez
miguelanez.pdf
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